Thursday, February 23, 2006

Grandes Enigmas de Nuestra Historia: el 23-F (Capítulo 1)

Antonio Tejero, en la tribuna del Congreso de los Diputados

23-F. España amenazada (1)

LA HISTORIA OFICIAL


Tras la dimisión de Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno, el Congreso de los Diputados votaba la tarde del 23 de febrero la candidatura de Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD) para sustituirle en el cargo. Pasadas las 6 de la tarde, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina irrumpía en el edificio al mando de 340 guardias interrumpiendo la votación. Tras tomar controlar el edificio y tomar como rehenes a los diputados, esperó acontecimientos en otras guarniciones del país. El Capitán General de Valencia, el general Jaime Milans del Bosch, sacó los tanques a las calles de la capital levantina. Tras consultar con las autoridades militares, la unidad más poderosa del Ejército, la Acorazada Brunete, no secundó el golpe.


La Casa Real ordenó calma a todos los capitanes generales y se comunicó con Alfonso Armada, segundo del Estado Mayor del Ejército y en boca de todos como inductor de la asonada. Tras la orden tajante de Juan Carlos I, Milans del Bosch retiró los tanques y se emitió de madrugada por TVE un mensaje del monarca tranquilizando a la población. Armada negoció con Tejero su rendición, que llegaría ya por la mañana, cuando el intento había fracasado. Fueron procesados 32 militares y un civil; Tejero y Armada, las dos figuras más conocidas de la rebelión militar, fueron condenados a 30 años de cárcel.


Felipe González y Adolfo Suárez, en una imagen de 1979

LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS


Tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón accedió al trono. Su primer gobierno mantuvo al Presidente anterior, Carlos Arias Navarro, hasta que fue sustituido por Adolfo Suárez en julio de 1976. Bajo su mandato se acometieron la legalización de partidos, la amnistía a los presos políticos y la disolución de las Cortes franquistas. En junio de 1977 se celebraron elecciones, en las que triunfó la UCD de Suárez, un nuevo partido que reunía a políticos moderados provenientes del franquismo. De estas elecciones salieron las Cortes Constituyentes, donde se elaboró la Constitución Española aprobada en referéndum en diciembre de 1978. En las elecciones de marzo de 1979 volvió a vencer sin mayoría absoluta la UCD y Suárez comenzó un nuevo mandato, aunque la pérdida de las elecciones municipales y la consolidación del PSOE como principal partido de oposición dieron lugar a una difícil gobernabilidad.


La complicada situación económica obligó al consenso en esta materia, cristalizada en los Pactos de la Moncloa (1977). En noviembre de 1978 fue desmontada la llamada Operación Galaxia, en la que resultó implicado Antonio Tejero, un proyecto de golpe de estado militar que pretendía volver atrás en las reformas y restaurar los principios del franquismo. A la vez, el terrorismo de ETA golpeó con especial virulencia en estos años, especialmente al estamento militar. En noviembre de 1977 se produjo el primer asesinato de un militar y 1980 fue el año de mayor actividad de la banda, lo que unido a las tensiones internas en la gobernante UCD, llevó a Suárez a dimitir el 29 de enero de 1981.


Alfonso Armada, consejero personal del Rey e inductor del golpe de Estado

EL CLIMA DEL GOLPE


El Ejército vio desde el comienzo con mucho recelo el proceso de reformas políticas emprendidas por Suárez. La legalización del Partido Comunista (PCE) durante la Semana Santa de 1977, tras la promesa del presidente a los militares de no hacerlo, fue un primer foco de tensión. La Constitución, con un fuerte desarrollo de competencias autonómicas, o la aparición en el Congreso de los nacionalismos periféricos fueron señales que el Ejército interpretó en su mayoría como amenazas a la unidad de España. Si a ello unimos la debilidad del Gobierno en materia de orden público (manifestaciones, terrorismo etarra), fueron muchos los que vieron a Suárez como un peligro que destruiría la herencia de Franco. Otras capas del Ejército, como el Vicepresidente del Gobierno, general Manuel Gutiérrez Mellado, permanecieron en todo momento fieles a las reformas de la UCD.


Durante 1980, era un secreto a voces la "muerte política" de Adolfo Suárez. La oposición del PSOE o Alianza Popular propuso en más de una ocasión la figura de un Presidente de consenso, civil o militar, que condujera al país a las próximas elecciones generales y tratase de resolver problemas gravísimos como la hiperinflación o el auge del terrorismo. El propio Rey mencionó en muchos encuentros con Carrillo, González o Fraga la necesidad de hacer caer a Suárez. Esta atmósfera conspirativa dio lugar a muchas reuniones de políticos con personajes de la esfera militar como el general Alfonso Armada, antiguo profesor y consejero del Rey. Hay que señalar que en la España de esos momentos la sombra del franquismo era alargada y la amenaza de un golpe de estado estaba presente en cada momento, lo que obligaba a que políticos de todas las tendencias tuvieran en cuenta al Ejército en cada movimiento. Armada envió a La Zarzuela un informe en este sentido, proponiendo un gobierno de concentración nacional votado por el Congreso y encabezado por una figura de prestigio.

3 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Me parece muy bueno el artículo que has realizado bufón, que luego dices que no te leo. Ahora bien, me gustaría oír tu opinión frente a lo que se ha firmado en el congreso y lo influenciado que ha estado por los socios políticos (que en realidad son los que mandan) del PSOE.

3:54 AM  
Anonymous Anonymous said...

"Ni está ni se le espera..."
Me gusta mucho esa frase y más cuando se lee desde el contexto histórico en el que se produjo. Una pena que no la hayas incluido en un resumen tan interesante.

4:54 AM  
Blogger Bufón said...

Es sólo el primer capítulo, os lo recuerdo. La frase la incluyo en la próxima entrega

4:57 AM  

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