ESPAÑA EN ÁFRICA. CAPÍTULO II
Estábamos en 1973, con la creación del Frente Polisario. Éste hostigó incesantemente a las tropas españolas pero todo esto pasó desapercibido en nuestro país: entre la censura informativa del régimen y la lenta agonía de Franco, las hostilidades en la colonia quedaron en un segundo plano. En este mismo año es asesinado el almirante Luis Carrero Blanco, presidente de gobierno, por la banda terrorista ETA (ya escribiremos otro día sobre este atentado). Le sustituye Carlos Arias Navarro y se termina por adoptar la solución final que ya habían tomado la mayoría de las potencias europeas: dar fin a la presencia en África.
Marruecos presiona para forzar la retirada española con la "Marcha Verde": el 6 de noviembre de 1975, 350.000 civiles marroquíes y 35.000 soldados del mismo país avanzan sobre el Sáhara español bajo la cuidadosa planificación de Hassán II y el consentimiento norteamericano, que no confiaba en las simpatías soviéticas del Polisario. Es el mismo año en que Portugal, todavía saliendo de la dictadura de Salazar (1926-1970), da la independencia a sus colonias, las últimas que quedaban en el continente africano. El régimen franquista se rinde a la presión marroquí y se firman los Acuerdos de Madrid. Es el 14 de noviembre de 1975 y España cede el control del Sáhara a dos de sus vecinos: Marruecos y Mauritania. Se trata del único caso en el que un país europeo deja una de sus colonias a merced de los países limítrofes, excepto el caso bien distinto de Namibia, anexionada por Sudáfrica (otro tema que debatiremos en el futuro). España se quita un engorro con una política interior muy tensa y difícil, en esos momentos Juan Carlos de Borbón es Jefe de Estado interino y la muerte del dictador es cuestión de días. Exactamente 6 días después se anuncia la muerte de Franco y el país entra en la difícil y convulsa transición política que lo llevaría hasta la democracia.
El Frente Polisario no quedó nada satisfecho con los Acuerdos de Madrid, que no tuvieron en cuenta la voz del pueblo saharaui. En 1976 comienza una larga guerra contra las tropas marroquíes y mauritanas, estas últimas se retiran en 1979 y renuncian a toda pretensión sobre el Sáhara. La guerra contra Marruecos continúa y se da por finalizada a principios de los 90, con la retirada final del Frente Polisario a Tindouf, en territorio argelino. Cabe destacar que el conflicto tuvo dos vertientes distintas bajo las que cabe analizarlo, una local y otra global. Desde el primero punto de vista tenemos a Argelia apoyando al Frente Polisario, dejándole huir a su territorio y dándole ayuda militar indirecta. Era un modo de debilitar a su vecino marroquí, que aún no perdona la injerencia argelina en asuntos que siempre han considerado de política interna. Por otra parte, el conflicto transcurre durante el final de la Guerra Fría y el Frente Polisario tuvo clara inspiración soviética, lo que lleva a Argelia, bajo la órbita de la URSS, a ser su garante local y a EEUU a ver con recelo un posible "balcón al Atlántico" de gran interés estratégico para su enconado enemigo comunista.
En 1991, ya con la Guerra Fría tocando a su fin y el desmembramiento de la URSS, el conflicto queda en meramente local y Marruecos, parte victoriosa, controla la mayor parte del territorio. El Frente Polisario depone las armas y con la simpatía mediática con la que cuenta, se lanza a buscar una victoria diplomática desde sus campamentos de Tindouf. En la ONU se pone en marcha un plan para organizar un referéndum bajo la vigilancia internacional, lo que exige el cese definitivo de la violencia y la elaboración de un cuidadoso censo de votantes. La misión diplomática, conocida como MINURSO, nunca pudo finalizar su trabajo. La falta de voluntad de paz por parte de las autoridades marroquíes y del Frente Polisario ha hecho imposible un censo satisfactorio para las dos partes. Una de las estretegias marroquíes ha sido el repoblamiento del Sáhara con población marroquí para reforzar sus opciones en caso del referéndum, lo que ha sido sistemáticamente denunciando por los diversos enviados especiales de la ONU. También ha resultado imposible identificar a los refugiados saharauis en Tindouf como desplazados por la guerra, ya que también el Polisario ha intentado barrer para su lado en este aspecto.
El norteamericano James Baker, antiguo embajador de los EEUU en la ONU, fue el enviado especial que admitió el defitivo fracaso de la fórmula del referéndum y dio lugar a los llamados "Plan Baker" I y II. En el primero se hablaba de una autonomía bajo control marroquí con competencias educativas, culturales y pesqueras. En los últimos años esta opción tomó fuerza y tan sólo Argelia y España, bajo el gobierno popular, se mostraron radicalmente contrarios a una autonomía obligada.Con el segundo plan, la autonomía se interpretaba como un paso previo a la organización de un referéndum en cinco años, el cual decidiría sobre una definitiva independencia o la continuidad de la soberaní marroquí. España aceptaba estas premisas aunque se precisaban garantías sobre la celebración de esa consulta popular, aunque esto nos devolvía al problema de siempre: la elaboración del censo.Y así se ha vuelto a la historia de siempre: aplazamientos y demoras en las resoluciones de la ONU, manifestaciones brutalmente reprimidas en El Aaiún y demagogia mediática del Polisario. Atrás quedan más de 15 años de guerra y un territorio casi despoblado, repleto de minas antipersona y miles de civiles mutilados y/o llorando a sus familiares muertos en un conflicto casi olvidado.
Si creemos que trayendo de vacaciones a unos cientos de niños saharauis de Tindouf vamos a calmar nuestra mala conciencia, poco avanzaremos. Ni las fotos de Aznar en Tindouf ni las de los socialistas jugando con los niños refugiados en sus piscinas de Fuengirola son el camino. Si además nuestro gobierno ha regresado a la postura ambivalente de ignorar el problema apoyando veladamente al soberano marroquí, nuestra actitud no puede ser peor. La ONU es un instrumento arcaico y absolutamente inútil si no existe una firme voluntad de acuerdo entre las partes. Y el único "tercero" que puede mediar en este conflicto porque tiene autoridad moral para hacerlo es nuestro país. Y mediar es imponer la necesidad de un acuerdo y presionar y motivar económicamente. Ya va siendo hora de que hagamos nuestros deberes y colaboremos en la solución de un problema que es hijo de nuestra debilidad y de todas las penosas lacras de nuestra historia.
ENLACES:
http://www.el-mundo.es/especiales/2002/07/internacional/sahara/plan_baker.html (Plan Baker)
www.derechos.org/human-rights/mena/moro/esp.html (Derechos Humanos)
www.un.org/spanish/Depts/dpko/minurso/ (web de la MINURSO, organismo de la ONU encargado de la celebración del referéndum)
http://www.minurso.unlb.org/MINURSO%20New/01_home.htm (web de la MINURSO, en inglés)
RECOMENDACIONES:
Los excelentes trabajos de Carlos Ruiz Miguel, uno de los mayores expertos en España sobre el contencioso saharaui, la mayoría publicados en la página web del Real Instituto Elcano: www.realinstitutoelcano.org


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