ESPAÑA EN ASIA. CAPÍTULO I.
En 1521, durante su famosa primera vuelta al mundo, Fernando de Magallanes llegó al archipiélago filipino y las llamó Islas de San Lázaro. El navegante portugués fue muerto en la isla de Mactán por un reyuezuelo indígena y el español Juan Sebastián Elcano tomó el mando de la expedición hasta su regreso a España. Era el primer contacto de las islas con la civilización occidental.
Algunos años después, en 1546, Ruy Lope de Villalobos llegó a las islas de Mindanao y Leyte y las llamó Islas Filipinas en honor al entonces príncipe Felipe (futuro Felipe II). La conquista definitiva de las islas se puede situar con la llegada de la flota de Miguel López de Legazpi en 1565. Este expedicionario fue el primer gobernador de Filipinas, ejerciendo hasta 1572. Bajo su mandato se fundó la capital, Manila, en 1571.
El nuevo territorio fue totalmente asimilado a la corona española en 1574, cuando fue declarada Capitanía y Gobernación dependiente del virreinato de Nueva España (actual México). Por tanto, desde su comienzo quedaron las islas como un apéndice del imperio americano y escasamente abastecidas en armas, víveres o soldados por la metrópoli. Tan sólo un buque anual, la "nao de Acapulco", era la comunicación existente con el virreinato al que pertenecía.
Estas islas fueron las que dieron pie a la famosa frase atribuida a Felipe II, relativa a que sobre sus dominios nunca se ponía el sol. Pertenecieron a la corona española de manera ininterrumpida hasta 1898, cuando fueron liquidadas como los últimos restos de nuestro decadente imperio y pasaron a manos norteamericanas.
Durante los siglos de dominación fueron frecuentes las incursiones de piratas indonesios y chinos, así como los continuos intentos holandeses y portugueses por hacerse con el control de las islas. También fueron frecuentes pequeñas revueltas de los nativos, aunque en general la convivencia con los españoles (llamados "castillas" por los indígenas) fue razonable. En parte, esto es achacable al importante esfuerzo de evangelización emprendido por numerosos religiosos que vieron en este camino el más sencillo y pacífico hacia el dominio de las tribus. Ya consumada la emancipación de la práctica totalidad de los territorios españoles de ultramar, la presión estadounidense sobre Cuba y Filipinas se tornó insostenible. El movimiento separatista filipino se unió en una organización denominada Katipunan en 1896 y emprendió una verdadera insurrección armada que, apoyada por los buques estadounidenses en la batalla naval de Cavite, puso fin al dominio español.
En la Conferencia de Paz de París, España cedió Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas a los Estados Unidos. El acuerdo se firmó el 10 de diciembre de 1898 y disponéis del texto en la siguiente dirección: http://www.lexjuris.com/LEXLEX/lexotras/lextratadoparis.htm. Sin embargo, algunos españoles no conocieron esta capitulación y prosiguieron la resistencia contra los norteamericanos. Esta resistencia numantina de los llamados "héroes de Baler" duró 337 días y es uno de los episodios más gloriosos del Ejército español.


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