Personajes de la Historia

FRANCO (1892-1975). 30 AÑOS DE SU MUERTE
El 20 de noviembre de este año se han cumplido las tres décadas desde la muerte de Francisco Franco Bahamonde, militar español que resultó vencedor de la Guerra Civil. Asumió la Jefatura del Estado y gobernó dictatorialmente casi cuarenta años hasta su fallecimiento. Con su desaparación, el régimen personalista que había fundado se derrumbó y dio paso a la monarquía parlamentaria que conocemos en la actualidad.
Nació en El Ferrol y pronto se destacó en la Guerra de Marruecos, siendo en el momento de su ascenso el general más joven de Europa. Con Primo de Rivera dirigió la Academia Militar de Zaragoza y durante la República sofocó las revueltas de Asturias (1934) y fue trasladado a Canarias en 1936 tras la victoria electoral del Frente Popular.
Desde allí se sumó al Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936, pasando el Estrecho al mando del Ejército de África. La muerte del general Sanjurjo en Estoril al partir para unirse a la asonada y el accidente de tráfico del general Mola en el frente Norte le dejaron al mando de los sublevados. Así, fue nombrado Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos en Burgos por la Junta de Defensa Central y el 1 de abril de 1939 asumió de manera efectiva el mando de la nación.
Al principio se apoyó en los signos y personas provinientes de la Falange, alineándose con los fascismos de Mussolini y Hitler en la política exterior. El cambio de rumbo de la Segunda Guerra Mundial le dejó aislado y, lentamente, fue desmontando el aparataje fascista del régimen para apostar por el nacionalcatolicismo, una doctrina basada en los principios del Movimiento Nacional y el apoyo de la Iglesia. Suprimidas las libertades públicas y políticas, el régimen vivió en el limbo legal tanto dentro como fuera de España. El apoyo a los Estados Unidos en su Guerra Fría contra la URSS fue sacando poco a poco a España de la autarquía económica y política, entrando en 1955 en la ONU.
La década de los sesenta palió en parte el brutal empobrecimiento económico y cultural vivido en los cuarenta y cincuenta. La progresiva liberalización económica emprendida por los tecnócratas del Opus Dei y la institucionalización del régimen en la Ley Orgánica del Estado en 1966 fueron los principales hitos de esta década. Se separaban los cargos de Presidente del Gobierno y Jefe de Estado. En 1969 es proclamado Juan Carlos de Borbón heredero y se acelera el progresivo envejecimiento de Franco que le va alejando de las tareas de estado.
Delega el Gobierno en el almirante Carrero Blanco, asesinado en 1973 por ETA. En julio de 1974 cede temporalmente la Jefatura del Estado al príncipe Juan Carlos de manera temporal, abandonando completamente el plano político al agudizarse la enfermedad. La suya fue una larga agonía que le llevó a delegar de nuevo las funciones en el heredero el 30 de octubre de 1975. Se ha hablado mucho de que su muerte, el 20 de noviembre del mismo año, fue retrasada todo lo posible por los atemorizados dirigentes de su régimen.
Efectivamente, a su muerte no tardó mucho en recuperarse la democracia. Es difícil valorar desde la distancia su vida y obra, pero sí que parece claro que fue un personaje clave para entender nuestro siglo XX y muchos de sus actos tienen vigencia diariamente. Su dictadura represiva sentó las bases del victimismo de las izquierdas, marcó a la Iglesia católica por su condescendencia y fomentó el fortalecimiento de los nacionalismos periféricos. Asimismo, estigmatizó a la derecha española e hizo desparecer el sentimiento de orgullo nacional con el obligado exaltamiento que se hizo durante su régimen. Dicen sus defensores que fue un hombre de principios aunque poco brillante intelectualmente, trabajador y honrado, que amó mucho a España. No dudo de sus buenas intenciones, pero sus métodos totalitarios nos trajeron lo contrario de lo que dijo defender: cuarenta años sin libertad y el debilitamiento de la nación española.

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