Saturday, October 29, 2005

ESPAÑA EN ASIA. CAPÍTULO III

CAMBOYA
La península de Indochina también fue objetivo de los españoles afincados en Filipinas, y las actuales naciones de Laos, Vietnam y Camboya fueron escenarios de varias expediciones militares de éxito y poco conocidas. La narración de las mismas se podría tornar demasiado extensa debido a los mil detalles de lo que les ocurrió en aquellas extrañas tierras, así que tendré que resumir en exceso. Una crónica muy completa está en el libro que ya os mencioné: "Martínez va a la guerra", del oficial F.A. Marín.
A finales del siglo XVI Apram Langara, soberano camboyano exiliado en Laos, pidió ayuda a los españoles. El rey de Siam (actual Tailandia) le había derrotado y un primo de Apram había reorganizado el ejército, puesto en fuga a los siameses y se había hecho con el trono. En enero de 1596, zarparon 120 españoles y un número indeterminado de mercenarios japoneses y filipinos, embarcados en una galera y dos juncos, que compusieron la primera expedición. Sólo llegaron sesenta debido a los tifones y fueron recibidos por el primo de Apram, que rápidamente se puso en guardia contra los extranjeros. Los chinos, comerciantes en su mayoría, tenían una fuerte presencia en Camboya y vieron con malos ojos la llegada de los europeos. Ante el apaleamiento de tres españoles, los expedicionarios mataron a trescientos chinos y pusieron el fuga al resto, haciéndose con sus juncos. El primo de Apram montó en cólera y ante un probable ataque camboyano, los españoles asaltaron el palacio real y asesinaron al monarca y a gran parte de su guardia. Huyeron ante el hostigamiento de la población local y se reunieron con el resto de los expedicionarios, a los que el tifón había desviado hacia Singapur. De nuevo unida la misión militar, se dirigieron a la desembocadura del Mekong para hacer acopio de víveres y llegaron al reino de la Cochinchina (actual Vietnam).

Dos "castillas", Belloso y Ruiz, partieron al vecino Laos a comunicar a Apram el resultado de su intervención militar. Volvieron a la costa para informar de que el rey seguía con vida y de nuevo regresaron a Laos para acompañar a Apram en su regreso al reino de Camboya, esta vez como soberano. Estos dos españoles quedarían en el reino hasta la siguiente expedición desde Filipinas. Mientras, en Cochinchina, una riña de los "castillas" (españoles así llamados por los lugareños) con los japoneses allí desplazados, degeneró en una batalla naval. Los nipones, apoyados por las fuerzas cochinchinas y embarcaciones de su aliado el rey de Tonkín, fueron derrotados por los españoles que pusieron finalmente rumbo a Manila. En el estrecho de Singapur fueron atacados por siete juncos piratas, a los que pusieron en fuga con escasas bajas. Atracaron en Malaca para reponer fuerzas y entraron en Manila en marzo de 1597, catorce meses después de su partida.

Saturday, October 22, 2005

Batallas de la Historia. Trafalgar (1805)


TRAFALGAR: 200 AÑOS DE MEMORIA

Ayer fue 21 de octubre de 2005, segundo bicentenario de la batalla naval de Trafalgar, librada entre Inglaterra y la alianza francoespañola en aguas de Cádiz con una gran victoria de la flota anglosajona. Las Armadas de los tres países contendientes celebraron un homenaje conjunto a los 4.857 caídos en el combate. Mar adentro, a nueve millas de la costa, se lanzaron al mar tres coronas de flores, en este orden, desde las fragatas "Montcalm" (Francia), "Reina Sofía" (España) y "Chanthaln" (Inglaterra). La lectura de discursos y los actos institucionales se sucedieron a bordo del portaaviones "Príncipe de Asturias", buque insignia de la flota española. Trataremos de resumir lo más brevemente posible lo acaecido en esas mismas aguas hace dos siglos.

Tras la Revolución Francesa de 1789, los ministros de Carlos IV continuaron manteniendo la alianza con Francia. Tras los recelos del Conde de Aranda hacia el nuevo orden en el país vecino, el fulgurante ascenso de Manuel Godoy nos llevó a firmar de nuevo un pacto ofensivo-defensivo con la República Francesa (1796). Tras el golpe de estado de Napoleón Bonaparte, la alianza se estrechó aún más y España entró en conflicto con Portugal ("Guerra de las Naranjas", 1801) en el intento galo de dejar aislada a Inglaterra. Obtuvimos la plaza de Olivenza (Badajoz) y Godoy, "Príncipe de la Paz", se afianzó en el cargo, dando toda su confianza a Napoleón para futuros conflictos.

Preparando una posible invasión naval sobre la isla, así sorprendió la flota inglesa a la armada franco-española anclada en Cádiz en 1805. El vicealmirante francés André de Villeneuve dio la orden de zarpar a los 33 buques que componían su flota, enfrentándose ésta a la escuadra británica unas millas al oeste del Cabo de Trafalgar. Los 27 navíos ingleses al mando del almirante Horatio Nelson se dividieron en dos frentes y atacaron a la columna enemiga, dividiéndola en dos y aislando a sus buques para evitar que se apoyasen en la lucha. La vanguardia francoespañola, separada del grueso de la flota, se vio obligada a virar y volver en su auxilio, pero la batalla terminó en pequeñas luchas aisladas con superioridad numérica inglesa en casi todas ellas. Así consiguió Nelson compensar su inferioridad en fuerzas y alcanzar una victoria que ahuyentó definitivamente la amenaza de un desembarco francés en la isla.
En la batalla participaron 15 buques españoles, armados con 1.330 cañones y 11.817 hombres. De ellos, murieron 1.025 y 1.383 resultaron heridos. Entre los caídos destacan el teniente general Federico Gravina, al mando de las fuerzas españolas, o Cosme Damián Churruca. Éste último se distinguió por su resistencia contra el acoso simultáneo de varios navíos y es uno de los grandes héroes de la Armada Española. Hay que recordar que en la batalla también murió Nelson y que Villeneuve se suicidó antes de dar la noticia al emperador Bonaparte.

Se han escrito muchos libros, tanto de historia militar como de simple literatura, sobre una de las batallas navales más célebres de todos los tiempos. Desde uno de los "Episodios Nacionales" de Galdós al reciente "Cabo Trafalgar" de Pérez Reverte, homenajeado ayer en el acto. También se ha especulado sobre el comienzo del definitivo declive español: invasión francesa de 1808, pérdida de las colonias en las décadas siguientes, guerras carlistas y el definitivo "Desastre del 98". En todo caso, Trafalgar fue una derrota sin paliativos aunque honrosa, que merece un recuerdo desde la distancia que dan dos siglos. Además, entronca con la actualidad en la necesidad de reforzar el sentimiento de identidad nacional tanto en el recuerdo de las grandes victorias como en el de las sonoras derrotas. Es Historia de España, la historia de todos.

Thursday, October 20, 2005

ESPAÑA EN ASIA. CAPÍTULO II.


BRUNEI

La isla de Borneo es la tercera más grande del mundo y se encuentra situada entre Java y Filipinas. Actualmente, su territorio se reparte entre Indonesia (el 75% del mismo), Malasia y el pequeño sultanato de Brunei. El noroeste de la isla es la zona compuesta por las regiones de Sarawak y Sabah (Malasia oriental) y Brunei. Dada su cercanía a la isla filipina de Palawan, los españoles no tardaron en establecer tratos comerciales con los reinos de Borneo, especialmente con el correspondiente al actual Brunei, que entonces dominaba casi toda la isla.

Ya en 1521, la expedición de Magallanes llegó el 8 de julio a la ciudad de Bornei (Brunei) y permaneció un mes como invitada del rey Siripada. Sin embargo, el monarca local comenzó a temer una invasión de sus huéspedes y los españoles abandonaron precipitadamente el puerto dejando en tierra a dos españoles y a un portugués. Junto a dos griegos que había desertado, fueron los primeros europeos residentes en Borneo.

En 1577, llegó a Manila un pretendiente al trono de Brunei, siendo gobernador Francisco de Sande. Éste aceptó ayudar al rey indígena a recobrar su trono, ya que según la versión de Sirela (así lo llaman en las crónicas), su hermano había usurpado su puesto. Los españoles aceptaron inmiscuirse en esa extraña historia a cambio de un trato comercial preferente. Al año siguiente zarparon 30 buques de Manila, con 400 soldados españoles, 1500 arqueros filipinos y 300 partidarios de Sirela. El hermano de Sirela fue fácilmente derrocado y tuvo que refugiarse en las Molucas, entonces territorio portugués. Sande regresó a Filipinas una vez cumplida la misión, pero algunos años después tuvo que regresar a Brunei el entonces gobernador, Ronquillo de Peñalosa.

Los portugueses habían apoyado al depuesto hermano de Sirela y una expedición lusa había devuelto las cosas a su estado inicial, lo que motivó que Sirela volviese a Manila a pedir ayuda. La segunda armada española devolvió a Sirela el control sobre el sultanato pero la escasez de suministros le obligó de nuevo a abandonar la isla y dejar a Sirela indefenso. Éste caería pronto del trono siendo asesinado, por lo que España dejó durante casi un siglo de comerciar con Borneo a causa de los piratas y las malas relaciones con sus monarcas.

Hoy Brunei es un pequeño sultanato islámico de 300.000 habitantes y vive de una enorme producción petrolífera. Tras perder su dominio sobre la isla a mediados del siglo XIX, fue protectorado británico hasta su reciente independencia, en 1983. El sultán es una de las personas más ricas del mundo y el país es una especie de feudo medieval en que todos viven a expensas de la generosidad de la familia real. Cuando las reservas de petróleo vayan menguando, será difícil que cambie su peculiar sistema social. Son idiomas oficiales el malayo y el inglés aunque, quién sabe, podría haberlo sido el castellano.

Bibliografía: Martínez se va a la guerra- J.A. Marín. Ed. Inédita
Links: www.brunei.gov.bn

Wednesday, October 19, 2005

ESPAÑA EN ASIA. CAPÍTULO I.


FILIPINAS

En 1521, durante su famosa primera vuelta al mundo, Fernando de Magallanes llegó al archipiélago filipino y las llamó Islas de San Lázaro. El navegante portugués fue muerto en la isla de Mactán por un reyuezuelo indígena y el español Juan Sebastián Elcano tomó el mando de la expedición hasta su regreso a España. Era el primer contacto de las islas con la civilización occidental.

Algunos años después, en 1546, Ruy Lope de Villalobos llegó a las islas de Mindanao y Leyte y las llamó Islas Filipinas en honor al entonces príncipe Felipe (futuro Felipe II). La conquista definitiva de las islas se puede situar con la llegada de la flota de Miguel López de Legazpi en 1565. Este expedicionario fue el primer gobernador de Filipinas, ejerciendo hasta 1572. Bajo su mandato se fundó la capital, Manila, en 1571.

El nuevo territorio fue totalmente asimilado a la corona española en 1574, cuando fue declarada Capitanía y Gobernación dependiente del virreinato de Nueva España (actual México). Por tanto, desde su comienzo quedaron las islas como un apéndice del imperio americano y escasamente abastecidas en armas, víveres o soldados por la metrópoli. Tan sólo un buque anual, la "nao de Acapulco", era la comunicación existente con el virreinato al que pertenecía.
Estas islas fueron las que dieron pie a la famosa frase atribuida a Felipe II, relativa a que sobre sus dominios nunca se ponía el sol. Pertenecieron a la corona española de manera ininterrumpida hasta 1898, cuando fueron liquidadas como los últimos restos de nuestro decadente imperio y pasaron a manos norteamericanas.

Durante los siglos de dominación fueron frecuentes las incursiones de piratas indonesios y chinos, así como los continuos intentos holandeses y portugueses por hacerse con el control de las islas. También fueron frecuentes pequeñas revueltas de los nativos, aunque en general la convivencia con los españoles (llamados "castillas" por los indígenas) fue razonable. En parte, esto es achacable al importante esfuerzo de evangelización emprendido por numerosos religiosos que vieron en este camino el más sencillo y pacífico hacia el dominio de las tribus. Ya consumada la emancipación de la práctica totalidad de los territorios españoles de ultramar, la presión estadounidense sobre Cuba y Filipinas se tornó insostenible. El movimiento separatista filipino se unió en una organización denominada Katipunan en 1896 y emprendió una verdadera insurrección armada que, apoyada por los buques estadounidenses en la batalla naval de Cavite, puso fin al dominio español.

En la Conferencia de Paz de París, España cedió Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas a los Estados Unidos. El acuerdo se firmó el 10 de diciembre de 1898 y disponéis del texto en la siguiente dirección: http://www.lexjuris.com/LEXLEX/lexotras/lextratadoparis.htm. Sin embargo, algunos españoles no conocieron esta capitulación y prosiguieron la resistencia contra los norteamericanos. Esta resistencia numantina de los llamados "héroes de Baler" duró 337 días y es uno de los episodios más gloriosos del Ejército español.