ESPAÑA EN ÁFRICA. CAPÍTULO I

SÁHARA ESPAÑOL (I)
DE LAS PRIMERAS EXPLORACIONES AL FRENTE POLISARIO
La Historia de España retrocede unos años, regresa al pasado para entender mejor el futuro más inmediato. Hace unas semanas hemos oído hablar de las manifestaciones de civiles saharauis en El Aaiún, de la detención por parte de las autoridades marroquíes de una delegación de periodistas y políticos españoles, y de una organización terrorista llamada Frente Polisario que valora regresar a la lucha armada desde sus campamentos de Tindouf. ¿De dónde viene esta historia confusa y extraña de ocupaciones, movimientos de liberación y colonialismos a medias? ¿Qué tiene que ver España con todo esto?
¿Nunca os habéis preguntado por qué las fronteras de los países africanos del norte son polígonos perfectos? El reparto se hizo en Europa sin contar con los pueblos africanos y fue absolutamente arbitrario, al no existir accidentes naturales tales como ríos o montañas de importancia (sólo desierto y más desierto), se hizo sobre un mapa con escuadra y cartabón (o ni eso, a mano directamente). Al darles la independencia se respetaron esas fronteras que hoy día dan lugar a conflictos étnicos o religiosos. Concretamente, aunque llevaban ya años produciéndose celebres expediciones (¿os suenan Stanley o Livingstone, por ejemplo?), el reparto casi definitivo se produce en la Conferencia de Berlín de 1886 (esa que se suponía que "debíamos" estudiar en el colegio). Éramos una potencia colonialista tan irrelevante, un país tan atrasado económica y socialmente que un parlamentario británico (prometo buscar el nombre) propuso en la Cámara de los Comunes que España también entrase en el reparto colonial... como territorio a colonizar por las potencias europeas. No es de extrañar que sólo consiguiéramos dos pequeños trozos del gran pastel a repartir que era el continente africano: una minúscula porción continental en el Golfo de Guinea (Río Muni) y una cercana isla (Fernando Poo), territorio que bautizamos como Región Ecuatorial Española (actual Guinea Ecuatorial) y el desértico y casi despoblado Sáhara Occidental, en la costa atlántica frente a las Islas Canarias y rodeado del África Occidental Francesa: lo llamamos África Occidental Española.
Ese mismo año de la Conferencia de Berlín, habíamos establecido asentamientos en la costa, fundando Villa Cisneros (actual Dakhla). Los saharauis eran un pueblo nómada ajeno al tratado internacional y, como tampoco el territorio parecía de mucho interés para España, la colonización fue lenta y en principio se restringió a la región conocida como Río de Oro desde el paralelo 36 norte al extremo meridional de Cabo Blanco (cerca de la actual frontera con Mauritania).
No os voy a aburrir con los roces que hubo con Francia, que con la excusa de combatir a la insurgencia marroquí (Marruecos fue protectorado conjunto hispano-francés) entraba y salía del Sáhara cuando y como quería. En parte con razón, porque desde nuestra incontrolada colonia partían los rebeldes (apoyados por el entonces sultán de Marruecos, Mohamed V, unas veces aliado de los europeos, otras enemigo) hacia Marruecos a hostigar a los franceses. En 1932 fundamos El Aaiún, que será la capital económica de la colonia especialmente a partir de 1959. En ese año se descubren las importantes minas de fosfatos de Bu-Craa. La inversión extranjera (no había apenas capital español) transforma el territorio (El Aaiún pasa de 6.000 habitantes a los 28.000 de 1974) que por primera vez se puede llamar propiamente "colonia". España controla la totalidad del territorio y establece una administración colonial. Los nativos dejan la vida nómada (del 90% al 16% en el mismo lapso de tiempo) y tienen dni español, en el que como curiosidad constaba la tribu a la que pertenecían. En 1968 se funda el Frente de Liberación del Sáhara y algunos grupos rebeldes vuelven a la lucha armada, aunque en esta ocasión sin poder contar con la ayuda de Marruecos, ya independiente. El último intento del régimen franquista por mantener la colonia (ya la mayoría de los países africanos eran independientes) consiste en crear un partido político afín entre los saharauis y darles representación en las Cortes franquistas. Aparte de que las Cortes eran sólo decorativas durante la dictadura (aunque el espectáculo que nos da ahora el Congreso de los Diputados es tan triste que no resulta ni siquiera decorativo), las imágenes de los representantes saharauis vestidos con sus ropajes tradicionales bajo el cielo gris del invierno de Madrid no pasaron de pintorescas (Berlanga debió hacer una película sobre ello). En 1973, los saharauis descontentos se organizan en un grupo de resistencia armada: el famoso Frente Polisario.
En el próximo capítulo, hablaremos de la lenta agonía del régimen de Franco, de la "Marcha Verde" de Hassán II y de como entregamos el Sáhara a sus vecinos africanos.
